La historia de la lipoescultura

lipoescultura

En la actualidad es un término comunmente usado y un procedimiento muy solicitado, pero iniciaremos definiendo esta palabra.

Su etimología proviene del latín “scúlpere”, que significa esculpir y  “lipo” proviene del griego que significa grasa, donde se puede traducir como la acción de esculpir la grasa.

Es interesante resaltar, que entonces este procedimiento, es una moderna expresión de arte, pues se encarga de modelar la grasa corporal.

A menudo, la lipoescultura es confundida con  la liposucción, pues a pesar de que son procedimientos quirúrgicos con fines estéticos, tienen características muy distintas. Esta última se caracteriza por retirar grasa por medio de aspiración. Mientras que en la primera técnica, le dará nueva forma a la grasa y  posiblemente la liposucción  sea una herramienta para lograrlo.

Sin embargo, existen muchos términos y la mayoría de ellos son muy raros escucharlos hoy en día, sin mencionar que causaban confusión, ya que  todos se refieren a la acción de aspirar grasa para modelar el cuerpo, como:

  • Lipolisis aspiración.
  • Curetaje y succión.
  • Disección por liposucción en el remodelado de la silueta.
  • Curetaje por succión.
  • Succión remodeladora de Fischer.
  • Colapso quirúrgico y remodelado de la silueta.
  • Lipectomía en panal de abeja.
  • Lipectomía subcutánea atraumática.
  • Lipectomía subcutánea por aspiración.
  • Lipectomía apirativa por minincisión.
  • Remodelado corporal por liposucción.

Aunque un cirujano plástico siempre practica la escultura, ya sea corrigiendo una nariz, las orejas, las mamas, el abdomen etc., las técnicas empleadas son muy diferentes entre sí, pero el resultado por lo general es el mismo: obtener una forma nueva en alguna parte del cuerpo con fines meramente estéticos.

Esta técnica es practicada desde hace aproximadamente 30 años, hoy en día es común someterse a este procedimiento y no sorprender o llamar la atención alguien. Sin embargo, no es una cirugía tan ancestral como otros procedimientos, pero ha sido tan revolucionaria que ha marcado pauta para continuar mejorando las técnicas y herramientas usadas, y así generar menos dolor y tener resultados más certeros.

La historia de la liposucción es un tanto vaga, pues varias personas afirman haberla inventado. El primer uso de una técnica que implicaba la succión para intentar contribuir a la eliminación de la grasa, fue usada por el médico cirujano francés Charles Dujarier en 1920.

Su primer paciente fue una bailarina de cabaret de París cuyo nombre era Geoffre. Ella deseaba mejorar el aspecto de sus piernas, pues según ella eran demasiado anchas en la parte de las rodillas. La operación no resulto exitosa; la grasa fue  succionada pero la sutura le provocó gangrena, por lo cual tuvieron que amputarle ambas piernas,  esto no resultó muy positivo ya que al poco tiempo murió.

Unos años después se llevó a juicio al cirujano Dujarier, como sentencia únicamente tuvo que pagar por la compensación de la muerte de la joven. El Dr. muere unos años más tarde, poniendo así fin a su técnica de succión y eliminación de grasa durante varias décadas.

Es entonces cuando la historia de la lipoescultura actual, comienza con el cirujano plástico francés Yves Gerard Illouz,  pues retoma los estudios y prácticas antes realizadas con algunas mejoras.

Ese mismo año el Doctor Fischer, presenta su técnica italiana para extraer grasa mediante aspiración, donde trataba casos de acumulación de grasa en muslos.

Su técnica consistía en crear una incisión de 3 cm, justo en el centro del cúmulo adiposo, abría la piel, destruía la grasa con un instrumento cortante y aspiraba, cerrando la herida mediante sutura y drenaje aspirativo.

Como resultado obtuvo: hematomas, infecciones, linforreas constantes que ameritaban colocar drenajes hasta por varios meses, deslizamiento de la piel y en ocasiones necrosis cutánea.

La idea fue realmente revolucionaria, se trataba de una técnica que permitía sacar la grasa de manera diferente a lo hecho hasta ese momento.

Es entonces cuando el Dr. Illouz, comienza a retomar el procedimiento y casi diez años más tarde en 1980, sale una de sus publicaciones, que desencadena un maratón mundial para difundir la técnica mucho más efectiva, con un poco menos de complicaciones y utensilios menos invasivos. Durante varios años Illouz se dedica a presentar sus más de 800 casos  por todo el mundo: Italia, Francia, Inglaterra, Latinoamérica y EUA.  La técnica comienza a perfeccionarse, a pulirse y ser difundida y enseñada.  

Para 1984 a pesar de que en el mundo se habían realizado estas cirugías por más de 7 años, tanto a hombres como a mujeres que deseaban remodelar de su silueta, la técnica no había sido reconocida como una práctica confiable que fuera parte de la medicina.

Por lo que solo unos cuantos doctores se atrevían a practicarla y unas pocas personas decidían realizársela, sus resultados eran muy innovadores y contribuían  al deseo de cualquier persona, para lograr eliminar la grasa y tener el cuerpo deseado.

Por lo que a finales de ese año, se presenta una solicitud donde se detalla la técnica, las características, las complicaciones y sus ventajas, para que fuera aceptada como una intervención oficial. Es hasta principios de 1986 que fue incorporada de manera oficial.

Esto nos da un panorama, de que el tipo de cirugía estética como lo es la lipoescultura, no es algo que haya estado presente en nuestra cultura por tanto tiempo, pero gracias a la demanda se han podido hacer mejoras visibles a estas técnicas, que la han convertido en un popular método para eliminar grasa no deseada.

Sin embargo, en sus inicios  fue una técnica que no solo causo revuelo, sino que era un tanto tabú y un poco de ruleta rusa, pues podía traer beneficios a la estética o podía dejar graves cicatrices o en su peor escenario causar la muerte.

Por El Equipo de Marketing