Cirujanos plásticos: hombres de ciencia

Cirujanos Plasticos

La cirugía plástica es tal vez una de las prácticas médicas más polémicas. Poca gente se ha puesto a pensar que ya hemos recorrido dieciséis años del siglo XXI. Los cirujanos plásticos, quizá por su cercanía con el mundo de la farándula, ha ganado más proyección y, por lo tanto, mayor número de comentarios encontrados, con predilección por los enfoques desde un punto de vista negativo. En este artículo, se reflexionará sobre estas figuras que, ante todo, no dejan de ser hombres de ciencia y con polémica de sobra e injusta a su alrededor, pues la mayoría de los argumentos carecen de verdadera crítica.

El primer argumento que se encuentra es que la cirugía es peligrosa. La gente escucha la palabra quirófano e inmediatamente, piensa que algo malo pasará. Esto es falso, realmente la ciencia ha avanzado mucho, se tiene conocimiento de muchas cosas que antes no y en nuestros días, el número de operaciones exitosas es más grande. Los cirujanos plásticos son verdaderas personas preparadas, sobre todo los que se encuentran en las clínicas Armonía de León.

Ellos mismos no correrán el riesgo si el paciente no califica por determinada enfermedad, problema físico o psicológico (éste último porque las personas con baja autoestima pueden no salir satisfechos con el trabajo, pero debido a su propia falta de amor, no al procedimiento). Ante todo, se busca que la persona que quiera hacerse la cirugía realmente salga del quirófano sin riesgo y complacida.

Parte del miedo también se encuentra en las historias de fracasos. Por un lado, el avance en la ciencia puede solventar esos errores del pasado, que eran inevitables por ser una ciencia en nacimiento. Por el otro, estos médicos no tienen, como profesionales, directamente la culpa, pues dicha fama se debe a dos clases de personas: estafadores y pacientes negligentes.

Esto sin puntualizar en la ya mencionada conexión entre el mundo de la farándula, pues al ser expuesto su trabajo de manera masiva, es inevitable que se le dé mucho peso, aunque errores peores se hayan cometido en otros sectores que no son señalados por los reflectores.

Es importante desarrollar los culpables ajenos a la profesión y que han fomentado la mala fama del procedimiento y sus practicantes. El estafador es el primero, quizá el más vil. Pero basta con mirar un poco fuera de la profesión para notar que estos existen en todas partes. Gente se hace pasar por médicos, doctores, y hay robo de identidad desmedido para aprovechar la poca información que la gente tiene en el tema. Lo cual crea accidentes terribles que, en realidad, no son culpa del practicante.

Para eso, la gente necesita saber sobre la existencia de una asociación como el Consejo Mexicano de Cirugía Plástica Estética y Reconstructiva, A.C., la cual es un grupo sumamente exclusivo conformado por los mejores cirujanos plásticos del país. Esta asociación garantiza que sus médicos cumplen con los niveles de excelencia más rigurosos. También para eso se debe investigar a la perfección al médico y el lugar donde se realizará la operación.

Los segundos culpables son los propios pacientes. No importa qué tan seguro ya sea el procedimiento, la mayoría de éstos siguen teniendo la característica de ser una operación, lo cual sí implica una disciplina y un cuidado en el paciente para que no ocurra una catástrofe.

Y en realidad los cuidados no tienen por qué ser un problema. Lamentablemente, muchos pacientes pueden desobedecer y causarse problemas que, de nuevo, no tienen nada que ver con el procedimiento, pues el científico ha cumplido al dar sus indicaciones, y el paciente fue el que cometió la falta. Para evitar esto, sólo hay que estar muy atentos y seguir las indicaciones de los expertos. Cuando algo se lleva al pie de la letra, no tiene por qué haber riesgo.

Otro problema que suele rodear esta clase de cirugías es el temor al cambio completo, debido a las muchas historias en películas de gangsters o personas del crimen organizado que acuden a estos médicos para escapar de la ley con un rostro completamente diferente. Hay que recordar que, si alguien haría eso, de nuevo, la culpa o el crimen no recae sobre el médico que la practica, sino sobre los fines del paciente. También hacer hincapié en que lo que la moderna cirugía plástica busca: no es cambiar al ser por completo, sino sólo mejorar ciertos aspectos o corregir imperfecciones.

El último argumento en contra tal vez se puede considerar más cierto, pero igual tiene ciertas fallas. Se sostiene que la persona se debe aceptar como es y no someterse a operaciones, pues la autoestima es lo que realmente se debe trabajar. Por un lado, ya se señaló que los casos de severa baja autoestima son normalmente pasados por alto. Por el otro, no deja de ser una elección, y si una persona quiere modificar algo que la hará sentirse mejor, no debe cuestionarse, pues está en su derecho de decidir qué es lo que quiere y cómo quiere verse o, simplemente, ver de manera visual lo que siente de manera interna.

Una vez hecho este recorrido, queda más claro que la decisión de someter el cuerpo al trabajo de los cirujanos plásticos conlleva varios factores. Debe pensarse e investigarse con seriedad, así como seguirse con disciplina y cuidado. Es una decisión que no tiene por qué ser mala si se recurre a un médico profesional, como los que están en las clínicas Armonía de León. Finalmente, son hombres de ciencia que saben lo que hacen.

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Por El Equipo de Marketing